DÍA DE CLASE |
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Hoy sería un día normal y corriente sino fuera porque Carlos va a empezar la Secundaría en el instituto; después de haber estado desde muy pequeño en un colegio público donde hizo muchos amigos. Es un niño muy trabajador, extrovertido y alegre, tiene mucha ilusión por ir al instituto, ya que podrá conocer a gente nueva y entrar en un ambiente nuevo y diferente. |
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Después de todo, hoy le ha costado mucho levantarse y a su madre no le gusta que sea tan perezoso, ya que algún día se podría despistar y quedarse dormido llegando tarde a todos los sitios. Pasados unos minutos Carlos se levanta y se dirige al servicio, primero se lava la cara y también los dientes, cuando termina se dirige hacía la cocina, donde tiene un vaso de leche encima de la mesa preparado por su madre, A continuación, coge la mochila, dinero, el almuerzo y le da un beso a su madre; ya tiene todo lo que necesita para marcharse. |
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Su madre que es una persona muy sufridora, siempre está muy pendiente de él, aunque nunca en la vida se arrepentiría de tener un hijo como Carlos. De camino al instituto, Carlos empieza a pensar en que su madre se ha levantado pronto para prepararle su vaso de leche y el almuerzo y que ahora seguro que está llorando de emoción porque su niño se está haciendo un hombre. Cuando llega al instituto, se queda parado unos instantes delante de la puerta de entrada y piensa que hoy será uno de los días más importantes para él. |
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| Una
vez dentro del instituto observa que hay mucha gente a su alrededor y
va un poco perdido, por eso decide ir a conserjería, allí
está el conserje que soluciona las dudas sobre las instalaciones
del centro a los alumnos, y pregunta: “¿Por favor, me podría
decir dónde se encuentra la clase de primero A?”. El conserje muy
amable le respondió: “en la primera planta, la clase de la derecha”;
pero como al lado de Carlos había una chica muy simpática,
llamada Laura, ella le dijo que lo acompañaría porque llevaba
dos años estudiando allí y conocía la mayoría
de las instalaciones. |
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Cuando llegaron al aula, Carlos se despidió de Laura dándole las gracias; seguidamente entró en la clase, donde ya había alumnos y se sentó; minutos después llegó el profesor y empezó a explicar cómo funcionaria el curso. Cuando sonó el timbre de salida, Carlos salió de la clase y se fue a su casa; una vez allí su madre le preguntó que tal le había ido el día y él muy entusiasmado le contó todo lo que había hecho. |
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Minutos más tarde, cuando terminó, su madre ya le tenía la comida preparada y empezó a comer. Después de comer, fue a su habitación y en su mochila puso un chándal para jugar un partido de fútbol en el instituto, ya que, por la mañana había repartido su profesor unas hojas por clases para que los alumnos se apuntaras al equipo y así poder realizar torneos contra otros institutos. Como a él le gustaba mucho el deporte y sobre todo el fútbol, no dudo en participar. |
Una vez arreglada la mochila se despidió de su madre y se marchó. Cuando llegó al instituto fue directamente a los vestuarios, donde ya conocía a algunos compañeros de clase. Detrás de él había un grupo de chicos más mayores, hablaban con voz bajita, sobre algún tema que se ve que les hacía mucha gracia. |
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Carlos
no les hacía caso pero no puedo evitar el siguiente comentario:
“no te preocupes que no nos escucha, no ves que está sordo…”
A Carlos, el gracioso que lo dijo, le estropeó el día. Cuando terminó el partido se marchó a casa, fue directo a su habitación, se puso a llorar y rápidamente su madre fue a ver lo que le pasaba; llamó a la puerta y entró, le dijo que se lo contara todo y él aceptó. Cuando Carlos ya se encontraba un poco más animado su madre le dijo: “más vale ser discapacitado por fuera, que discapacitado por dentro”. |
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Carlos tiene solamente un treinta y tres por ciento de audición y hasta el momento de aquel comentario no se lo había recordado nadie durante todo el día. No le gusta que se hagan burla de eso, porqués también es un chico normal. |
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¡Por favor, eliminemos el lenguaje discriminatorio!
Cristina Aguilar